Introducción a los códigos QR y algunos usos

| December 12, 2011 | 3 Comments
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Nota: este artículo lo he elaborado en el marco de mi pertenencia al Grupo Thinkepi. Ha sido publicado originalmente en la lista IweTel y formará parte del Anuario Thinkepi 2012

Introducción

QR significa Quick response barcode y es un sistema para almacenar información en una matriz de puntos o un código de barras bidimensional (Wikipedia). Se aplicó originalmente a la industria japonesa de componentes del automóvil, pero su uso se ha extendido en los últimos años a muchos otros ámbitos y se prevé que su crecimiento sea todavía mayor en un futuro cercano. El facilitador de ese previsible crecimiento es el hecho de que cada vez mas teléfonos móviles posibilitan el uso de aplicaciones que leen los códigos QR e interpretan la información que contienen.

Un código QR puede contener información final o ser un mero intermediario. Si es final, lo que veremos al escanear el código será el objeto correspondiente (típicamente un texto: los datos de una tarjeta profesional, el teléfono de alguien, una dirección postal, un mensaje informativo…; aunque también podría ser otro tipo de información como un mapa). Si se usa como simple intermediario, lo habitual es que nos dirija a una url dentro de la cual puede haber información variada y cambiante.

A continuación podemos ver un código QR con información final:

Thinkepi - QR a texto

Si la información final fuera una tarjeta en fotmato vCard, el propio teléfono móvil con el que interpretemos el código nos permitiría añadir los datos a la libreta de direcciones.

Para quien no tenga posibilidad de escanear el código anterior, esto es lo que muestra (no es vCard, es solo texto):

Thinkepi - Texto de QR

Como decía, el destino también podría ser una url. En ese caso, es fácil poder usar un mismo código durante largo tiempo convirtiendo lo que se obtiene al escanearlo en algo dinámico y continuamente actualizado (si es el caso). Imaginemos que imprimo tarjetas en papel con mis datos para cuando conozco a alguien, participo en un congreso, etc., y le añado el siguiente código QR:

Thinkepi destino url Javier Leiva Aguilera

El código anterior lleva en este momento (diciembre de 2011) a la página https://sites.google.com/a/catorze.com/javier-leiva-aguilera/.

En este caso las posibilidades a nivel de difusión se multiplican, ya que en la página web de destino puede haber documentos de todo tipo: texto, imágenes, videos, mapas, un formulario… y además hoy puede haber algo y mañana otra cosa distinta en función de lo que me interese.

En cambio el código QR puede seguir siendo el mismo y puedo usarlo allí donde quiera. En este ejemplo en que me he usado a mi mismo, eso significa que puedo ofrecer información actualizada sobre mi y sobre lo que hago a cualquiera y a través del tiempo. Imaginad que incorporo el código a todas mis publicaciones (electrónicas o en papel) y voy actualizando el espacio de destino: alguien que lea en 2015 un articulo que haya escrito en 2011 (por ejemplo, este texto), podrá si le interesa acceder a la información más nueva que yo haya puesto en ese momento y aunque el artículo sea ya antiguo.

Dicho todo lo anterior, hay dos aspectos a considerar:

  1. Más allá de que pueda editar la información de una url de destino, en realidad también puedo modificar el propio destino del código y seguir usando el mismo. Eso vale para la url pero también en el caso de que esté ofreciendo información directa.
  2. Casi todo lo anterior puedo hacerlo en principio sin códigos QR. Por ejemplo, en vez del segundo código podría poner en mis artículos una referencia a la web que he mencionado. Pero si pienso en un acceso a través de móvil, es mucho más fácil apuntar con la cámara al código que introducir la dirección a mano; por otro lado, eso me obligaría a mantener la misma url en el futuro si no quiero que el acceso se rompa.

Vamos a ver un ejemplo más cercano a las bibliotecas: un libro. A cualquiera de los que tenga en la estantería puedo pegarle un código QR de tal modo que un usuario pueda obtener en el momento información completa más allá de la que le ofrece el propio documento. Lo que voy a hacer, como en el caso anterior, es crear una pequeña página web en la que voy a añadir la información que me parezca oportuna (y que como ya he comentado voy a poder actualizar en el tiempo si es necesario). Veamos un código que hace eso mismo y que podríamos haber pegado en el lomo o en la cubierta de la novela Sé lo que estás pensando:

Thinkepi QR destino libro

El código anterior lleva en este momento (diciembre de 2011) a la página https://sites.google.com/a/catorze.com/se-lo-que-estas-pensando-novela/

Como puede verse, se trata de algunas páginas web con información sobre la novela, alguna reseña, entrevistas al autor y un par de videos. Si en un momento dado necesitamos añadir cualquier nuevo contenido (por ejemplo, si vamos a utilizar la novela en un club de lectura; o bien para relacionar la obra con una nueva novela que John Verdon publique en el futuro) simplemente modificaremos la página web anterior. El código no tenemos que tocarlo.

Más usos en la biblioteca:

Así pues, de lo que se trata cuando usamos códigos QR es de extender la información que ofrecemos a los usuarios y hacerlo de un modo simple. En el ejemplo anterior, sería difícil poder ofrecer lo mismo de un modo más práctico.

Veamos algunos otros ejemplos en los que el uso de estos códigos nos puede ayudar:

  • Abundando en el ejemplo de más arriba, se puede dar acceso a trailers de películas que tengamos en dvd. Del mismo modo se puede enlazar a opiniones de otros usuarios en nuestro catálogo o en el de otros, en sitios web de opiniones sobre productos, etc. Relacionado con todo esto, interesante lo que hacen en la Universidad Complutense de Madrid.
  • Acceso a guías de recursos desde la web o en cateleras en la biblioteca. Un ejemplo de la Half Hollow Hills Community Library.
  • Acceso a contenido dinámico creado en el blog de la biblioteca y que puede dar más información a la presente en carteles, folletos… algo así están haciendo en la Biblioteca Municipal de Lloret de Mar.
  • Pre-carga de un mensaje SMS para la biblioteca en el móvil del usuario
  • Podemos crear un juego para que los usuarios usen determinados recursos. Por ejemplo, podríamos dedicar cada mes a un tema concreto e intentar dar salida a fondo sobre ese tema jugando con códigos QR. En la Lafayette College Library han experimentado con eso.
  • Acceso a descarga directa de documentos de todo tipo. Por ejemplo, en la Ryerson University Library permiten la descarga del audio de una visita guiada a la biblioteca. Otro uso en el mismo sentido sería ofrecer el acceso a la versión electrónica de un documento en papel, como hacen en la Syracuse University Library (más ejemplos de usos de QR en la misma biblioteca).
  • En la entrada u otros lugares de la biblioteca, acceso a la versión móvil de la web.
  • Cerca del mostrador de préstamo, acceso a la normativa. Lógicamente este ejemplo se puede variar con otras normativas o documentación asociada a lugares y acciones concretas.

Otros usos:

  • Compras a distancia en el supermercado. En un reciente viaje a Santiago de Chile pude ver como en algunas estaciones de metro han instalado lineales virtuales de supermercado donde cualquiera puede encargar la compra. Cada foto de producto lleva un código que permite llenar la cesta y hacer el encargo. Al poco rato está la compra en casa.
  • En otro viaje de hace unos meses estuve en un pueblo francés llamado La Tranche Sur Mer. El pueblo tiene una pequeña ruta turística por los lugares más importantes (la iglesia, el ayuntamiento, algunas casas históricas…) y delante de cada uno de ellos hay un panel con información escrita y otro con un código QR. Quien no escanea el código lee la información como se ha hecho siempre, pero quien sí lo hace puede acceder a más documentos sobre el lugar en cuestión.
  • Aeropuertos: cada vez más viajeros llevan la tarjeta de embarque en forma de código QR almacenado en el móvil. Llegas a la puerta de embarque, encaras la pantalla del teléfono al lector y ya puedes entrar al avión. Sin papeles.
  • Trazabilidad. Por ejemplo, con un QR en una lechuga un consumidor puede saber desde el supermercado quién es el agricultor.
  • Establecimientos comerciales: más allá del escaparate, una tienda de cualquier tipo puede aprovechar los QR para vender incluso cuando la tienda esté cerrada. Videos donde se muestran productos en venta siendo usados, información sobre ofertas, etc. El límite es la imaginación… y por cierto este apartado también sirve para las bibliotecas.
  • Parecido a lo anterior: cada vez se ven más QR en anuncios en prensa, revistas… comprando poco espacio se puede dar muchísima información a los posibles clientes.
  • Arte: los códigos QR pueden ser bellos. Un ejemplo en QR Street Art.
  • Creación de cuestionarios cuyas respuestas están escondidas en códigos QR. Se puede hacer desde Classtools.net

Son solos algunos ejemplos. Tanto en el ámbito bibliotecarios como en el general puede haber muchísimos más.

Herramientas para crear códigos QR:

Hay muchísimas herramientas que permiten la creación de códigos QR de forma gratuita. Voy a listar solo unas pocas:

  • Bit.ly: este acortador de enlaces ofrece el código QR de cada enlace que usemos en la plataforma. Además obtenemos estadísticas de uso
  • Goo.gl: es el acortador de enlaces de Google y funciona de forma parecida a Bit.ly
  • QR Code Generator de ZXing Project
  • Kaywa
  • Trakqr. Ofrece estadísticas de uso

Más información:

Category: Bibliotecas, Cosas mías, Papers

Comments (3)

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  1. El meu resum (2.0) de 2011 | Lidia Bartolomé Aguirre | December 31, 2011
  1. Lidia says:

    Gràcies! :-)

  2. Paqui says:

    En las Bibliotecas Municipales de Huesca también usamos este tipo de codigos. Fundamentalmente para carteles (como horarios o usos del opac) y para folletos de actividades de fomento a la lectura. Son sencillos, gratuitos y tienen muy buena acogida. Os animo a probarlos

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